
3 de febrero de 2026
Desastres naturales y enfermedades infecciosas: una mirada infectológica
Los desastres naturales constituyen un escenario de alto impacto sanitario, en el cual las enfermedades infecciosas representan una de las principales causas de morbilidad evitable. La evidencia demuestra que estos eventos no generan epidemias de forma automática, sino que crean condiciones ambientales, sociales y sanitarias que favorecen la transmisión de patógenos preexistentes, especialmente en contextos de desplazamiento poblacional y disrupción de los servicios básicos.
Está ampliamente documentado que estos eventos modifican la interacción entre hospedero, agente y ambiente. La destrucción de la infraestructura sanitaria, el hacinamiento y los cambios en el entorno natural generan nuevas oportunidades de transmisión y aumentan la susceptibilidad individual a infecciones.
En Chile, la ocurrencia de catástrofes naturales y, en particular, el aumento sostenido de los incendios forestales obliga a integrar la perspectiva infectológica dentro de la planificación y respuesta en salud pública, con énfasis en la prevención, vigilancia y protección de las poblaciones más vulnerables.
Se reconoce un impacto desproporcionado en poblaciones de especial riesgo, tales como:
· Niños menores de 5 años.
· Adultos mayores.
· Pacientes con enfermedades crónicas, inmunosupresión o malnutrición.
· Poblaciones con esquemas de vacunación incompletos.
· Rescatistas y trabajadores expuestos a ambientes contaminados.
Los incendios forestales presentan un perfil de infecciones, que te retratamos a continuación:
1. Infecciones gastrointestinales
Son las más frecuentes en escenarios de interrupción del acceso a agua potable segura.
Agentes: bacterias entéricas, virus (norovirus, rotavirus) y virus de la hepatitis A.
Mecanismo: consumo de agua o alimentos contaminados y deficiente higiene de manos.
Relevancia clínica: riesgo de deshidratación grave en niños, adultos mayores y pacientes con comorbilidades.
2. Infecciones respiratorias
Constituyen una causa relevante de consulta, hospitalización y mortalidad.
Agentes: virus respiratorios estacionales, influenza, SARS-CoV-2 y bacterias causantes de neumonía.
Factores facilitadores: hacinamiento, mala ventilación y exposición a contaminantes ambientales.
Impacto: exacerbación de enfermedades respiratorias crónicas y aumento de neumonías bacterianas secundarias.
3. Infecciones cutáneas y de partes blandas
Frecuentes tras traumatismos, quemaduras y heridas contaminadas.
Agentes: bacterias, patógenos ambientales y, en contextos específicos, hongos.
Prevención: limpieza precoz de heridas, atención oportuna y profilaxis antitetánica.
4. Zoonosis
El desplazamiento de fauna silvestre y roedores incrementa el contacto humano–animal.
Ejemplos relevantes en Chile: hantavirus y leptospirosis, dependiendo del contexto ambiental.
Factores de riesgo: limpieza de escombros y evitar contacto con heces de roedores.
Las enfermedades transmitidas por vectores, si bien son más características de otros tipos de desastres, pueden verse favorecidas por cambios ambientales posteriores; no obstante, su relevancia no es importante en el contexto geográfico específico de los incendios recientes en nuestro país.
En coherencia con lo expuesto la respuesta infectológica debe priorizar:
· Vigilancia epidemiológica activa y sindrómica, con detección precoz de cuadros respiratorios, gastrointestinales y febriles.
· Refuerzo de los programas de inmunización.
· Implementación estricta de medidas de agua segura, saneamiento e higiene.
· Educación sanitaria continua dirigida a la comunidad y al personal de respuesta.
· Protección del personal de salud y rescate mediante protocolos de prevención y control de infecciones.
En síntesis, los fenómenos naturales inesperados se asocian frecuentemente a un aumento del riesgo de enfermedades infecciosas, el cual resulta en gran medida prevenible. La integración de la perspectiva infectológica en la planificación y respuesta sanitaria facilita la anticipación de escenarios, la implementación de intervenciones costo-efectivas y la reducción de la carga de enfermedad en poblaciones damnificadas.
Como Sociedad Chilena de Infectología, expresamos nuestra profunda solidaridad con las familias afectadas por los recientes incendios forestales. Sabemos que la recuperación es un proceso complejo, pero también que la acción conjunta, la prevención y el cuidado mutuo permiten reconstruir no solo los territorios, sino también la confianza y la esperanza.
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